Agentes OpenClaw que usan el ordenador como una persona: gestionan tu email, actualizan el CRM, preparan informes y ejecutan tareas completas de principio a fin.
No necesita APIs ni conectores especiales: usa las mismas aplicaciones que tu equipo, con teclado y pantalla. Si una persona puede hacerlo en un ordenador, un agente también.
Lee, clasifica y responde emails según tus criterios, escala los importantes y archiva el ruido. Empiezas el día con la bandeja trabajada, no por trabajar.
Registra contactos, actualiza oportunidades y anota cada interacción sin que nadie tenga que picarlo a mano. Datos completos y comerciales dedicados a vender.
Reúne datos de varias herramientas, los cruza y entrega el informe listo cada lunes a primera hora. Siempre puntual, siempre con el mismo rigor.
No ejecuta pasos sueltos: completa procesos enteros. Recibe un pedido, comprueba el stock, genera la factura y avisa al cliente, todo seguido y sin supervisión constante.
Defines qué puede hacer y qué requiere tu aprobación. Cada acción queda registrada, puedes revisarla y ajustar sus permisos en cualquier momento.
Identificamos contigo las tareas repetitivas que más tiempo consumen y elegimos las de mayor impacto para empezar.
Le damos acceso controlado a tus herramientas, definimos sus instrucciones, límites y los casos que debe consultarte.
El agente trabaja mientras tú validas sus resultados. Corregimos criterios hasta que su tasa de acierto te convenza.
Pasa a operar solo dentro de sus límites y vamos sumando nuevas tareas a medida que gana tu confianza.
OpenClaw es una plataforma de agentes de IA capaces de operar un ordenador de forma autónoma: abrir programas, navegar, escribir, leer pantallas y completar procesos de varios pasos. En Hispanaweb la implantamos, la configuramos para tus procesos concretos y la mantenemos funcionando con las garantías de control que tu empresa necesita.
Una automatización clásica sigue un flujo fijo entre herramientas conectadas por API y se rompe ante cualquier imprevisto. Un agente OpenClaw entiende el objetivo, se adapta a lo que ve en pantalla y funciona incluso con programas antiguos sin API. Es la diferencia entre una cinta transportadora y un empleado que piensa.
El acceso se diseña con mínimo privilegio: el agente solo entra donde debe, con credenciales propias y permisos acotados. Las acciones sensibles, como pagos o borrados, pueden requerir tu aprobación explícita. Además, todo queda registrado en un historial auditable que puedes revisar cuando quieras.
En nuestra experiencia, no: absorbe la parte mecánica del trabajo que nadie quiere hacer. Tu equipo deja de picar datos, perseguir emails y montar informes, y dedica ese tiempo a clientes, ventas y decisiones. Las empresas suelen crecer con la misma plantilla, no reducirla.
Las que cumplen tres condiciones: se repiten a menudo, siguen reglas claras y consumen horas de personas cualificadas. Gestión de email, actualización de CRM, informes periódicos y traspaso de datos entre sistemas suelen ser el mejor punto de partida. En la primera sesión las identificamos contigo y estimamos el ahorro.
Cuéntanos tus tareas más repetitivas y te enseñamos un agente resolviéndolas antes de comprometerte a nada.
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